lunes 26 de noviembre de 2007

José Castillejo, un vida dedicada a la educación.



Me estoy leyendo un libro sobre José Castillejo, el hombre que dirigió la Institución Libre de Enseñanza en su última étapa , la inmediatamente anterior a la Guerra Civil. También fue secretario de la Junta de Ampliación de Estudios, gracias a la cual muchos estudiantes españoles de principios del s.XX pudieron estudiar en el extranjero, entre ellos el filósofo Ortega y Gasset. Yo había llegado a él anteriormente gracias a unas memorias escritas por su mujer, la inglesa Irene Claremont de Castillejo; entonces me empezó a interesar este hombre austero, pegado a la tierra, culto, que trabajó como sus antecesores Giner de los Ríos y Cossío por la Educación en España. La Institución Libre de Enseñanza no pretendía limitarse a instruir, sino que perseguía formar a los hombres para que fuesen útiles al servicio de la humanidad y de la patria.
En relación a la necesidad de educar a la sociedad española, políticos y sociedad civil, decía:
"sin comunidad y continuación de educación para los gobernantes, y sin aprendizaje suficiente de libertad en el pueblo, la selección de los políticos se ha hecho por improvisación y casualidad"
Había defendido a la República, pero al igual que muchos otros que ayudaron a impulsarla, quedó totalmente decepcionado durante su corta existencia. Como todos los librepensadores de este país, del pasado, de su presente y del nuestro, acabó sin comprender las sinrazones de nuestra historia. Fue muy crítico con el gobierno republicano y su dejadez ante los grupos revolucionarios que actuaban fuera de la ley. Acabó en el exilio. Irene Claremont, su esposa, cuenta en sus memorias que cuando lo vió aparecer en Inglaterra, después de conseguir huir de España, perseguido por los dos bandos en conflicto, su marido no era la misma persona que había conocido años antes. El fracaso de un proyecto colectivo fue también un fracaso personal.
Bueno, pues yo me quedo con la idea de que la reforma de la sociedad ha de empezar por una reforma educativa real y eficiente, como proponía Castillejo. Este pensamiento sigue siendo válido en la actualidad. Nuestro personaje era un hombre con ideas pero eminentemente práctico; volviendo a las memorias de su mujer, ésta nos dice que en José Castillejo el idealista Don Quijote y el realista Sancho Panza vivían el uno junto al otro.
Últimamente han existido en España demasiados quijotes dando lecciones de pedagogía y soñando con todo tipo de gigantes. El sueño de la razón produce monstruos, como titulaba Goya a uno de sus caprichos.
Este es el mensaje que quería transmitiros a través del comentario de este libro.

José Castillejo. Última etapa de la Institución Libre de Enseñanza de Luis Palacios. Editorial Narcea Editores, Madrid 1979.